jueves, 29 de marzo de 2012

Benedicto XVI envió telegrama a Raúl: Agradece acogida del Gobierno y pueblo cubanos


Benedicto XVI ofrecerá dos misas en Cuba

Benedicto XVI ofrecerá dos misas en Cuba

Benedicto XVI agradeció al Gobierno y pueblo de Cuba por la cálida acogida y las muestras de cariño ofrecidas durante su reciente visita pastoral al país caribeño, se conoció hoy aquí.

“El Pontífice le renueva su sentida gratitud a él (presidente Raúl Castro), a las autoridades civiles, los pastores y fieles de Cuba, por las innumerables muestras de afecto que recibió”, indicó en un telegrama enviado en su viaje de regreso a Italia y divulgado por Radio Vaticana.

En otra misiva, el Papa destacó también la amplia participación de los ciudadanos cubanos y mexicanos durante su estancia en ambos países, del 23 al 28 de marzo.

“Al regreso del viaje apostólico en México y Cuba he podido encontrar numerosos fieles y representantes de esas queridas poblaciones, he admirado la fe y el deseo de crecimiento espiritual y social”,aseguró el Sumo Pontífice.

“Benedicto XVI ya llegó a Italia, procedente de la Habana, en un vuelo de casi once horas, el avión papal partió aproximadamente a las doce y media de la noche, y llegó al aeropuerto de Ciampino a las 10:35. El vuelo realizó el mismo trayecto que a la ida: Italia-Francia-México, y esta vez, Cuba-Francia e Italia”, anunció Radio Vaticana.

Y continúa la nota de la emisora

Mientras el avión volaba sobre tierras francesas, el Papa envió otro telegrama al presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, en donde el Papa le dirige de nuevo a él y al pueblo francés sus mejores deseos, y que Dios done a este país y a sus habitantes abundantes bendiciones. Por último el Santo Padre envió un telegrama al presidente de Italia, Giorgio Napolitano. En el texto se lee:

“Al regreso del viaje apostólico en México y Cuba, donde he podido encontrar numerosos fieles y representantes de esas queridas poblaciones, he admirado la fe y el deseo de crecimiento espiritual y social. Expreso al señor presidente mi cordial saludo y aseguro una oración especial por el bienestar, la serenidad, y la prosperidad de la entera población italiana, enviándole mi afectuosa bendición.

Benedicto XVI concluyó la víspera una visita de tres días en la nación antillana, donde dialogó con las autoridades gubernamentales y religiosas, y realizó dos misas en las ciudades de Santiago de Cuba y La Habana.

Antes de regresar a Roma, el Papa criticó el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a Cuba desde hace más de medio siglo y consideró que esa medida “pesa negativamente sobre la población.”

El Sumo Pontífice llegó a la isla procedente de México en su viaje apostólico número 23, el segundo a Latinoamérica después del realizado en 2007 a Brasil.

(Con información de Radio Vaticana y Prensa Latina)

miércoles, 28 de marzo de 2012

Raúl en la despedida al Papa

Raúl Castro: “Cuba ha tenido como su principal objetivo la dignidad plena del ser humano”


Raúl Castro recibe a Benedicto XVI en el Palacio de la Revolución. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Raúl Castro recibe a Benedicto XVI en el Palacio de la Revolución el martes 27 de marzo de 2012. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Discurso pronunciado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la ceremonia de despedida a Su Santidad Benedicto XVI, en el aeropuerto internacional “José Martí”, de La Habana, el 28 de marzo de 2012, “Año 54 de la Revolución”.

(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado)

Santidad:

Desde su arribo a tierra cubana, nuestro pueblo le acogió, y hoy le despide, con sentimientos de respeto y afecto.

Su visita ha transcurrido en un ambiente de mutua comprensión. Su encuentro con los cubanos le ha dado la oportunidad de conocernos mejor y constatar la justeza de nuestros propósitos.

Cuba ha tenido como su principal objetivo la dignidad plena del ser humano. Somos conscientes de que ésta no solo se construye sobre bases materiales, sino también sobre valores espirituales, como la generosidad, la solidaridad, el sentimiento de justicia, el altruismo, el respeto mutuo, la honradez y el apego a la verdad.

Hacer el bien común fue un principio que aprendimos del padre Félix Varela. Luego, José Martí escribió que “ser cultos es la única manera de ser libres” y nos convocó a “conquistar toda la justicia”.

Conferimos suprema importancia a la familia, favorecemos todo lo que la enaltece y privilegiamos el papel de los padres en la educación de los hijos. Cuidamos de la niñez como nuestra mayor esperanza y alentamos a la juventud, sin ningún paternalismo, a la participación libre y creadora en las realizaciones de nuestra sociedad.

Reconocemos la contribución patriótica de la emigración cubana, desde el aporte decisivo a nuestra independencia de los tabaqueros de Tampa y Cayo Hueso y todos los que fueron sostén de los anhelos de José Martí, hasta los que se oponen hoy a quienes atacan a Cuba y manipulan el tema migratorio con fines políticos. Hemos realizado prolongados esfuerzos hacia la normalización plena de las relaciones de Cuba con su emigración que siente amor por la Patria y por sus familias y persistiremos en ellos por la voluntad común de nuestra Nación.

Es este un pueblo justo que se enorgullece de las virtudes de sus cinco hijos condenados por luchar contra el flagelo del terrorismo y defender la verdad, que los acompaña en cada minuto de su inmerecido encierro y comparte los sentimientos de sus familias que sufren.

Satisface a nuestro país estar entre los que más han hecho por la vida, la libertad y la dignidad humana.

Compartimos la certeza de que sólo la movilización de la conciencia de los pueblos, el respeto mutuo, el diálogo y la cooperación permitirán al mundo hallar soluciones a los más graves problemas.

Santidad:

Hemos encontrado muchas y profundas coincidencias, aunque, como es natural, no pensemos lo mismo sobre todas las cuestiones.

El pueblo cubano, abnegado e instruido, ha escuchado con profunda atención cada una de las palabras que Su Santidad le ha ofrecido.

Por su decisión de visitarnos, por sus afectuosos sentimientos hacia los cubanos, que siempre recordaremos, le expreso, en nombre de Cuba y en el mío propio, nuestra profunda gratitud y aprecio.

Muchas gracias.

Critica el Papa el bloqueo a Cuba en su discurso de despedida

Señor Presidente,
Señores Cardenales y queridos Hermanos en el Episcopado,
Excelentísimas Autoridades,
Señoras y Señores,
Amigos todos,

Doy gracias a Dios, que me ha permitido visitar esta hermosa Isla, que tan profunda huella dejó en el corazón de mi amado Predecesor, el Beato Juan Pablo II, cuando estuvo en estas tierras como mensajero de la verdad y la esperanza. También yo he deseado ardientemente venir entre ustedes como peregrino de la caridad, para agradecer a la Virgen María la presencia de su venerada imagen en el Santuario del Cobre, desde donde acompaña el camino de la Iglesia en esta Nación e infunde ánimo a todos los cubanos para que, de la mano de Cristo, descubran el genuino sentido de los afanes y anhelos que anidan en el corazón humano y alcancen la fuerza necesaria para construir una sociedad solidaria, en la que nadie se sienta excluido. «Cristo, resucitado de entre los muertos, brilla en el mundo, y lo hace de la forma más clara, precisamente allí donde según el juicio humano todo parece sombrío y sin esperanza. Él ha vencido a la muerte – Él vive – y la fe en Él penetra como una pequeña luz todo lo que es oscuridad y amenaza» (Vigilia de oración con los jóvenes. Feria de Friburgo de Brisgovia, 24 septiembre 2011).

Agradezco al Señor Presidente y a las demás Autoridades del País el interés y la generosa colaboración dispensada para el buen desarrollo de este viaje. Vaya también mi viva gratitud a los miembros de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, que no han escatimado esfuerzos ni sacrificios para este mismo fin, y a cuantos han contribuido a él de diversas maneras, en particular con la plegaria.

Me llevo en lo más profundo de mi ser a todos y cada uno de los cubanos, que me han rodeado con su oración y afecto, brindándome una cordial hospitalidad y haciéndome partícipe de sus más hondas y justas aspiraciones.

Vine aquí como testigo de Jesucristo, convencido de que, donde él llega, el desaliento deja paso a la esperanza, la bondad despeja incertidumbres y una fuerza vigorosa abre el horizonte a inusitadas y beneficiosas perspectivas. En su nombre, y como Sucesor del apóstol Pedro, he querido recordar su mensaje de salvación, que fortalezca el entusiasmo y solicitud de los Obispos cubanos, así como de sus presbíteros, de los religiosos y de quienes se preparan con ilusión al ministerio sacerdotal y la vida consagrada. Que sirva también de nuevo impulso a cuantos cooperan con constancia y abnegación en la tarea de la evangelización, especialmente a los fieles laicos, para que, intensificando su entrega a Dios en medio de sus hogares y trabajos, no se cansen de ofrecer responsablemente su aportación al bien y al progreso integral de la patria.

El camino que Cristo propone a la humanidad, y a cada persona y pueblo en particular, en nada la coarta, antes bien es el factor primero y principal para su auténtico desarrollo. Que la luz del Señor, que ha brillado con fulgor en estos días, no se apague en quienes la han acogido y ayude a todos a estrechar la concordia y a hacer fructificar lo mejor del alma cubana, sus valores más nobles, sobre los que es posible cimentar una sociedad de amplios horizontes, renovada y reconciliada. Que nadie se vea impedido de sumarse a esta apasionante tarea por la limitación de sus libertades fundamentales, ni eximido de ella por desidia o carencia de recursos materiales. Situación que se ve agravada cuando medidas económicas restrictivas impuestas desde fuera del País pesan negativamente sobre la población.

Concluyo aquí mi peregrinación, pero continuaré rezando fervientemente para que ustedes sigan adelante y Cuba sea la casa de todos y para todos los cubanos, donde convivan la justicia y la libertad, en un clima de serena fraternidad. El respeto y cultivo de la libertad que late en el corazón de todo hombre es imprescindible para responder adecuadamente a las exigencias fundamentales de su dignidad, y construir así una sociedad en la que cada uno se sienta protagonista indispensable del futuro de su vida, su familia y su patria.

La hora presente reclama de forma apremiante que en la convivencia humana, nacional e internacional, se destierren posiciones inamovibles y los puntos de vista unilaterales que tienden a hacer más arduo el entendimiento e ineficaz el esfuerzo de colaboración. Las eventuales discrepancias y dificultades se han de solucionar buscando incansablemente lo que une a todos, con diálogo paciente y sincero, comprensión recíproca y una leal voluntad de escucha que acepte metas portadoras de nuevas esperanzas.

Cuba, reaviva en ti la fe de tus mayores, saca de ella la fuerza para edificar un porvenir mejor, confía en las promesas del Señor, abre tu corazón a su evangelio para renovar auténticamente la vida personal y social.

A la vez que les digo mi emocionado adiós, pido a Nuestra Señora de la Caridad del Cobre que proteja con su manto a todos los cubanos, los sostenga en medio de las pruebas y les obtenga del Omnipotente la gracia que más anhelan.

¡Hasta siempre, Cuba, tierra embellecida por la presencia materna de María! Que Dios bendiga tus destinos. Muchas gracias.

Muy cordial encuentro del Papa y Fidel, confirma vocero del Vaticano (+ Fotos y Video)


 Encuentro entre Fidel Castro y Benedicto XVI en La Habana, el 28 de marzo de 2012. Foto: Alex Castro/ Cubadebate

Encuentro entre Fidel Castro y Benedicto XVI en La Habana, el 28 de marzo de 2012. Foto: Alex Castro/ Cubadebate

En conferencia de prensa en La Habana, Federico Lombardi, aseguró que el encuentro entre el líder de la Revolución cubana Fidel Castro y el Papa Benedicto XVI fue “muy cordial”.

Dijo que la reunión, pactada por una media hora en la sede de la Nunciatura Apostólica de La Habana, fue de “gran cordialidad, como se podrá apreciar en las imágenes que se divulgarán del encuentro”.

Fidel llego a las 12 y 20 a la Nunciatura y lo acogio el cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado, con quien se había encontrado en Cuba cuando el segundo en la jerarquía Vaticana visitó nuestro país.

El COmandante Fidel Castro dijo que había seguido todo los acontecimientos del viaje papal a través de la TV cubana. Con buen ánimo y jocosamente comentaron sobre la edad de ambos. El Papa habló sobre el trabajo y función del Sumo Pontífice al servicio de la humanidad. Se hablo de la problematica de la humanidad, ecológica, cultural, la realidad interreligiosa y cómo cada religión da diferentes respuestas.

El Papa Benedicto XVI y Fidel Castro también conversaron sobre el cambio en la liturgia de la Iglesia. Fidel le solicitó al Papa libros que pueden ayudarle a sus reflexiones sobre los graves problemas que aquejan al mundo.

Acerca de una posible reunión entre el Sumo Pontífice y el Presidente Chávez, el Vocero del Vaticano aseguró categórico: “No hubo tal encuentro, no se ha solicitado, aunque lo siga diciendo un blogguer en Caracas”.

 Encuentro entre Fidel Castro y Benedicto XVI en La Habana, el 28 de marzo de 2012. Foto: Alex Castro/ Cubadebate

Encuentro entre Fidel Castro y Benedicto XVI en La Habana, el 28 de marzo de 2012. Foto: Alex Castro/ Cubadebate

 Encuentro entre Fidel Castro y Benedicto XVI en La Habana, el 28 de marzo de 2012. Foto: Alex Castro/ Cubadebate

Encuentro entre Fidel Castro y Benedicto XVI en La Habana, el 28 de marzo de 2012. Foto: Alex Castro/ Cubadebate

Otras imágenes divulgadas por el Pool de prensa del Vaticano

Fidel Castro y el Papa. Foto: vía Twitter

El Papa y Fidel Castro. Junto al líder de la Revolución, su hijo Antonio. Foto: Pool del Vaticano

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El Papa y Fidel Castro. Foto: Pool del Vaticano

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El Papa y Fidel Castro. Foto: Pool del Vaticano

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El Papa y Fidel Castro. Junto al Santo Padre, Monseñor Bertone. Foto: Pool del Vaticano


Homilía de Benedicto XVI en la Misa de la Plaza de la Revolución


Queridos hermanos y hermanas:

«Bendito eres, Señor Dios…, bendito tu nombre santo y glorioso» (Dn 3,52). Este himno de bendición del libro de Daniel resuena hoy en nuestra liturgia invitándonos reiteradamente a bendecir y alabar a Dios. Somos parte de la multitud de ese coro que celebra al Señor sin cesar. Nos unimos a este concierto de acción de gracias, y ofrecemos nuestra voz alegre y confiada, que busca cimentar en el amor y la verdad el camino de la fe.
«Bendito sea Dios» que nos reúne en esta emblemática plaza, para que ahondemos más profundamente en su vida. Siento una gran alegría de encontrarme hoy entre ustedes y presidir esta Santa Misa en el corazón de este Año jubilar dedicado a la Virgen de la Caridad del Cobre.
Saludo cordialmente al Cardenal Jaime Ortega y Alamino, Arzobispo de La Habana, y le agradezco las corteses palabras que me ha dirigido en nombre de todos. Extiendo mi saludo a los Señores Cardenales, a mis hermanos Obispos de Cuba y de otros países, que han querido participar en esta solemne celebración. Saludo también a los sacerdotes, seminaristas, religiosos y a todos los fieles aquí congregados, así como a las Autoridades que nos acompañan.
En la primera lectura proclamada, los tres jóvenes, perseguidos por el soberano babilonio, prefieren afrontar la muerte abrasados por el fuego antes que traicionar su conciencia y su fe.
Ellos encontraron la fuerza de «alabar, glorificar y bendecir a Dios» en la convicción de que el Señor del cosmos y la historia no los abandonaría a la muerte y a la nada. En efecto, Dios nunca abandona a sus hijos, nunca los olvida. Él está por encima de nosotros y es capaz de salvarnos con su poder. Al mismo tiempo, es cercano a su pueblo y, por su Hijo Jesucristo, ha deseado poner su morada entre nosotros.
«Si os mantenéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres» (Jn 8,31). En este texto del Evangelio que se ha proclamado, Jesús se revela como el Hijo de Dios Padre, el Salvador, el único que puede mostrar la verdad y dar la genuina libertad.
Su enseñanza provoca resistencia e inquietud entre sus interlocutores, y Él los acusa de buscar su muerte, aludiendo al supremo sacrificio en la cruz, ya cercano. Aun así, los conmina a creer, a mantener la Palabra, para conocer la verdad que redime y dignifica.
En efecto, la verdad es un anhelo del ser humano, y buscarla siempre supone un ejercicio de auténtica libertad. Muchos, sin embargo, prefieren los atajos e intentan eludir esta tarea. Algunos, como Poncio Pilato, ironizan con la posibilidad de poder conocer la verdad (cf. Jn 18, 38), proclamando la incapacidad del hombre para alcanzarla o negando que exista una verdad para todos.
Esta actitud, como en el caso del escepticismo y el relativismo, produce un cambio en el corazón, haciéndolos fríos, vacilantes, distantes de los demás y encerrados en sí mismos. Personas que se lavan las manos como el gobernador romano y dejan correr el agua de la historia sin comprometerse.
Por otra parte, hay otros que interpretan mal esta búsqueda de la verdad, llevándolos a la irracionalidad y al fanatismo, encerrándose en «su verdad» e intentando imponerla a los demás. Son como aquellos legalistas obcecados que, al ver a Jesús golpeado y sangrante, gritan enfurecidos: «¡Crucifícalo!» (cf. Jn 19, 6). Sin embargo, quien actúa irracionalmente no puede llegar a ser discípulo de Jesús. Fe y razón son necesarias y complementarias en la búsqueda de la verdad.
Dios creó al hombre con una innata vocación a la verdad y para esto lo dotó de razón. No es ciertamente la irracionalidad, sino el afán de verdad, lo que promueve la fe cristiana. Todo ser humano ha de indagar la verdad y optar por ella cuando la encuentra, aun a riesgo de afrontar sacrificios.
Además, la verdad sobre el hombre es un presupuesto ineludible para alcanzar la libertad, pues en ella descubrimos los fundamentos de una ética con la que todos pueden confrontarse, y que contiene formulaciones claras y precisas sobre la vida y la muerte, los deberes y los derechos, el matrimonio, la familia y la sociedad, en definitiva, sobre la dignidad inviolable del ser humano.
Este patrimonio ético es lo que puede acercar a todas las culturas, pueblos y religiones, las autoridades y los ciudadanos, y a los ciudadanos entre sí, a los creyentes en Cristo con quienes no creen en él.
El cristianismo, al resaltar los valores que sustentan la ética, no impone, sino que propone la invitación de Cristo a conocer la verdad que hace libres. El creyente está llamado a ofrecerla a sus contemporáneos, como lo hizo el Señor, incluso ante el sombrío presagio del rechazo y de la cruz. El encuentro personal con quien es la verdad en persona nos impulsa a compartir este tesoro con los demás, especialmente con el testimonio.
Queridos amigos, no vacilen en seguir a Jesucristo. En él hallamos la verdad sobre Dios y sobre el hombre. Él nos ayuda a derrotar nuestros egoísmos, a salir de nuestras ambiciones y a vencer lo que nos oprime. El que obra el mal, el que comete pecado, es esclavo del pecado y nunca alcanzará la libertad (cf. Jn 8,34). Sólo renunciando al odio y a nuestro corazón duro y ciego seremos libres, y una vida nueva brotará en nosotros.
Convencido de que Cristo es la verdadera medida del hombre, y sabiendo que en él se encuentra la fuerza necesaria para afrontar toda prueba, deseo anunciarles abiertamente al Señor Jesús como Camino, Verdad y Vida. En él todos hallarán la plena libertad, la luz para entender con hondura la realidad y transformarla con el poder renovador del amor.
La Iglesia vive para hacer partícipes a los demás de lo único que ella tiene, y que no es sino Cristo, esperanza de la gloria (cf. Col 1,27). Para poder ejercer esta tarea, ha de contar con la esencial libertad religiosa, que consiste en poder proclamar y celebrar la fe también públicamente, llevando el mensaje de amor, reconciliación y paz que Jesús trajo al mundo.
Es de reconocer con alegría que en Cuba se han ido dando pasos para que la Iglesia lleve a cabo su misión insoslayable de expresar pública y abiertamente su fe. Sin embargo, es preciso seguir adelante, y deseo animar a las instancias gubernamentales de la Nación a reforzar lo ya alcanzado y a avanzar por este camino de genuino servicio al bien común de toda la sociedad cubana.
El derecho a la libertad religiosa, tanto en su dimensión individual como comunitaria, manifiesta la unidad de la persona humana, que es ciudadano y creyente a la vez. Legitima también que los creyentes ofrezcan una contribución a la edificación de la sociedad. Su refuerzo consolida la convivencia, alimenta la esperanza en un mundo mejor, crea condiciones propicias para la paz y el desarrollo armónico, al mismo tiempo que establece bases firmes para afianzar los derechos de las generaciones futuras.
Cuando la Iglesia pone de relieve este derecho, no está reclamando privilegio alguno. Pretende sólo ser fiel al mandato de su divino fundador, consciente de que donde Cristo se hace presente, el hombre crece en humanidad y encuentra su consistencia. Por eso, ella busca dar este testimonio en su predicación y enseñanza, tanto en la catequesis como en ámbitos escolares y universitarios.
Es de esperar que pronto llegue aquí también el momento de que la Iglesia pueda llevar a los campos del saber los beneficios de la misión que su Señor le encomendó y que nunca puede descuidar.
Ejemplo preclaro de esta labor fue el insigne sacerdote Félix Varela, educador y maestro, hijo ilustre de esta ciudad de La Habana, que ha pasado a la historia de Cuba como el primero que enseñó a pensar a su pueblo.
El Padre Varela nos presenta el camino para una verdadera transformación social: formar hombres virtuosos para forjar una nación digna y libre, ya que esta trasformación dependerá de la vida espiritual del hombre, pues «no hay patria sin virtud» (Cartas a Elpidio, carta sesta, Madrid 1836, 220). Cuba y el mundo necesitan cambios, pero éstos se darán sólo si cada uno está en condiciones de preguntarse por la verdad y se decide a tomar el camino del amor, sembrando reconciliación y fraternidad.
Invocando la materna protección de María Santísima, pidamos que cada vez que participemos en la Eucaristía nos hagamos también testigos de la caridad, que responde al mal con el bien (cf. Rm 12,21), ofreciéndonos como hostia viva a quien amorosamente se entregó por nosotros.
Caminemos a la luz de Cristo, que es el que puede destruir las tinieblas del error. Supliquémosle que, con el valor y la reciedumbre de los santos, lleguemos a dar una respuesta libre, generosa y coherente a Dios, sin miedos ni rencores.

Amén.

Fidel se encontrará hoy con Benedicto XVI

Los tiempos difíciles de la humanidad

El mundo está cada vez más desinformado en el caos de acontecimientos que se suceden a ritmos jamás sospechados.

Los que hemos vivido un poco más de años y experimentamos cierta avidez por la información, podemos testificar el volumen de ignorancia con que nos enfrentábamos a los acontecimientos.

Mientras en el planeta un número creciente de personas carecen de vivienda, pan, agua, salud, educación y empleo, las riquezas de la Tierra se malgastan y derrochan en armas e interminables guerras fraticidas, lo cual se ha convertido -y se desarrolla cada vez más- en una creciente y abominable práctica mundial.

Nuestro glorioso y heroico pueblo, a pesar de un inhumano bloqueo que dura ya más de medio siglo, no ha plegado jamás sus banderas; ha luchado y luchará contra el siniestro imperio. Ese es nuestro pequeño mérito y nuestro modesto aporte.

En el polo opuesto de nuestro planeta, donde se ubica Seúl, capital de Corea del Sur, el presidente Barack Obama se reúne en una Cumbre de seguridad nuclear, para imponer políticas relacionadas con la disposición y uso de armas nucleares.

Se trata sin dudas de hechos insólitos.

Personalmente no me percaté de estas realidades por simple casualidad. Fueron las experiencias vividas durante más de 15 años desde el triunfo de la Revolución cubana -tras la batalla de Girón, el criminal bloqueo yanki para rendirnos por hambre, los ataques piratas, la guerra sucia y la crisis de los cohetes nucleares en octubre de 1962 que puso al mundo al borde de una siniestra hecatombe-, cuando llegué a la convicción de que marxistas y cristianos sinceros, de los cuales había conocido muchos; con independencia de sus creencias políticas y religiosas, debían y podían luchar por la justicia y la paz entre los seres humanos.

Así lo proclamé y así lo sostengo sin vacilación alguna. Las razones que hoy puedo esgrimir son absolutamente válidas y aún más importantes todavía, porque todos los hechos transcurridos desde hace casi 40 años lo confirman; hoy con más razón que nunca, porque marxistas y cristianos, católicos o no; musulmanes, chiítas o sunitas; libre pensadores, materialistas dialécticos y personas pensantes, nadie sería partidario de ver desaparecer prematuramente a nuestra irrepetible especie pensante, en espera de que las complejas leyes de la evolución den origen a otra que se parezca y sea capaz de pensar.

Gustosamente saludaré mañana miércoles a Su Excelencia el Papa Benedicto XVI, como lo hice con Juan Pablo II, un hombre a quien el contacto con los niños y los ciudadanos humildes del pueblo suscitaba, invariablemente, sentimientos de afecto.

Decidí por ello solicitarle unos minutos de su muy ocupado tiempo cuando conocí por boca de nuestro canciller Bruno Rodríguez que a él le agradaría ese modesto y sencillo contacto.

Fidel Castro Ruz

Marzo 27 de 2012

8 y 35 p.m.

lunes, 26 de marzo de 2012

Santa Misa en Santiago de Cuba

“Llevamos el orgullo de ser cubano” (+ Fotos y Video)


Santa Misa en Santiago de Cuba. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Santa Misa en Santiago de Cuba. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

“Doy gracias a Dios que me ha permitido venir hasta ustedes y realizar este tan deseado viaje”, fueron las palabras del Papa Benedicto XVI al iniciar su intervención en la Santa Misa, celebrada en la Plaza de la Revolución Antonio Maceo, de Santiago de Cuba, en el oriente de la Isla, a las 6:45 pm (hora local, 23:45 GMT), y ante la presencia Presidente cubano Raúl Castro.

Recordó que esta Santa Misa se inserta “en el contexto del Año Jubilar mariano, convocado para honrar y venerar a la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, en el 400 aniversario del hallazgo y presencia de su venerada imagen en estas tierras benditas”.

El Papa habló del “misterio de la encarnación”, en el que “Dios se hace cercano a nosotros, nos muestra la dignidad incomparable de la vida humana”, y dijo a los congregados en la Plaza santiaguera que “Cuba tiene necesidad del testimonio de su fidelidad, de su unidad, de su capacidad para acoger la vida humana, especial la más indefensa y necesitada”.

En medio de una plaza atestada de feligreses, cientos de miles de personas pudieron a saludar a Su Santidad Benedicto XVI, quien se abrió paso a bordo del papamóvil poco antes de dar inicio a la Santa Misa en la Plaza Antonio Maceo.

“Benedicto, amigo”, se escuchó gritar entre la multitud, que desde horas tempranas tributó al Papa una calurosa bienvenida a lo largo de las calles santiagueras. Obispos de Cuba y del Vaticano están presentes en la misa, junto a personalides políticas de la Isla encabezadas por el Presidente Raúl Castro.

Una gran valla con el mensaje “la Caridad nos une” acompañaba a los reunidos, todos prestos a celebrar los 400 años de la Virgen de la Caridad del Cobre. “Dondequiera que estemos, llevamos con orgullo el nombre de cubanos“, dijo el Arzobispo de Santiago de Cuba, Dionisio García Ibáñez, quien dio la bienvenida a su Santidad Benedicto XVI.

“Recelamos de toda injerencia foránea en nuestros asuntos y nos sentimos comprometidos en lograr, con esperanza y decisión, una República próspera, incluyente, participativa, “con todos y para el bien de todos”, dijo el Arzobispo, quien llamó a la hermandad y unidad entre las voluntades de todos los cubanos para construir el bien común.

Benedicto XVI llegó hace pocas horas a Santiago de Cuba proveniente de México y fue recibido en el aeropuerto de esa ciudad por el Presidente cubano Raúl Castro, con quien se reunirá mañana oficialmente.

A la misa, también asisten los 17 obispos cubanos, encabezados por el cardenal de La Habana, Jaime Ortega, y numerosos prelados latinoamericanos. Durante la celebración eucarística Benedicto XVI le ofrecerá a la Virgen mambisa una rosa de oro.

El altar fue levantado delante del monumento de Antonio Maceo, uno de los héroes de la resistencia cubana, y en el mismo dominan los colores blanco, azul y rojo, los de Cuba.

El Obispo de Roma llegó a la plaza en el papamóvil, en el que la recorrió en medio de los aplausos, vivas y cánticos de los presentes, muchos de los cuales lo esperaban desde primeras horas de la mañana.

El Papa Benedicto XVI,  oficia la Santa Misa en la Plaza de la Revolución Antonio Maceo, en Santiago de Cuba, el 26 de marzo de 2012.   AIN  FOTO/Juan Pablo CARRERAS/

El Papa Benedicto XVI, oficia la Santa Misa en la Plaza de la Revolución Antonio Maceo, en Santiago de Cuba, el 26 de marzo de 2012. AIN FOTO/Juan Pablo CARRERAS/

El General de Ejército Raúl Castro, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, junto a dirigentes del estado y gobierno cubano, durante la celebraci{on de la Santa Misa del Papa Benedicto XVI, en la Plaza de la Revoluci{on Antonio Maceo, de Santiago de Cuba, el 26 de marzo de 2012.  AIN   FOTO/Juan Pablo CARRERAS/

El General de Ejército Raúl Castro, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, junto a dirigentes del estado y gobierno cubano, durante la celebraci{on de la Santa Misa del Papa Benedicto XVI, en la Plaza de la Revoluci{on Antonio Maceo, de Santiago de Cuba, el 26 de marzo de 2012. AIN FOTO/Juan Pablo CARRERAS/

El Papa Benedicto XVI,  oficia la Santa Misa en la Plaza de la Revolución Antonio Maceo, en Santiago de Cuba, el 26 de marzo de 2012.   AIN  FOTO/Juan Pablo CARRERAS/sdl

El Papa Benedicto XVI, oficia la Santa Misa en la Plaza de la Revolución Antonio Maceo, en Santiago de Cuba, el 26 de marzo de 2012. AIN FOTO/Juan Pablo CARRERAS/sdl

El Papa Benedicto XVI,  oficia la Santa Misa en la Plaza de la Revolución Antonio Maceo, en Santiago de Cuba, el 26 de marzo de 2012.   AIN  FOTO/Juan Pablo CARRERAS/

El Papa Benedicto XVI, oficia la Santa Misa en la Plaza de la Revolución Antonio Maceo, en Santiago de Cuba, el 26 de marzo de 2012. AIN FOTO/Juan Pablo CARRERAS/

Video del Recorrido del Papa por Santiago de Cuba

Comienza Santa Misa en Santiago de Cuba (+ Streaming)


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Tal como estaba previsto, ya comenzó la Misa en Santiago de Cuba, frente a 250 mil feligreses que se han dado cita en esa ciudad del Oriente de la Isla.

La Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba y cuya aparición hace 400 años es celebrada por los feligreses, ya está en el lugar y ha sido ovacionada por los presentes.

Según reportan asistentes al evento vía Twitter, llegaron a la Plaza los obispos que acompañarán al Papa en su homilía y también se encuentra el Presidente Raúl Castro, quien recibió hace pocas horas a su santidad en el aeropuerto de Santiago de Cuba. “Le damos una cálida bienvenida”- expresó Raúl, en un discurso que recordó los sufrimientos causados a la Isla por el bloqueo impuesto por los Estados Unidos y enalteció la obra de solidaridad llevada a cabo por el pueblo y la Revolución cubanos en las últimas décadas.

Mañana Su Santidad debe reunirse oficialmente con el Presidente Cubano, previo a una misa en la Plaza de la Revolución de la Habana, el próximo miércoles.

Llama el Papa en Cuba a cambiar la dirección moral del mundo













Llama el Papa en Cuba a cambiar la dirección moral del mundoSantiago de Cuba, 26 mar (PL) El papa Benedicto XVI llamó hoy aquí poco después de su llegada a Cuba a cambiar la actual dirección cultural y moral del mundo como solución para superar la crisis existente.

No se puede vivir por mas tiempo en la misma dirección cultural o moral, que ha causado la dolorosa situación que tantos experimentan, señaló en el aeropuerto Internacional Antonio Maceo de esta ciudad, donde fue recibido por el presidente Raúl Castro.

Para el Sumo Pontífice, es necesario proteger a los hombres del egoísmo y la ambición en aras de construir sociedades centradas en el ser humano.

En ese sentido, expresó su convicción de que Cuba mira al mañana y se esfuerza por renovar y ensanchar sus horizontes, apoyada en un "inmenso patrimonio de valores espirituales y morales, que han ido confirmando su identidad más genuina y que se encuentran esculpidos en la obra y la vida de muchos insignes padres de la patria".

Benedicto XVI agradeció durante su intervención la acogida y los sentimientos de respeto recibidos a su arribo procedente de México.

También reiteró su deseo de ir al poblado del Cobre para rendir honores a la Virgen de la Caridad, de la que destacó su presencia en la historia cubana y en sus luchas por la independencia.

El Papa cumplirá en Cuba una visita apostólica de tres días, enmarcada en el Año Jubilar por los 400 años del hallazgo de la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre.

Benedicto XVI recordó el viaje realizado a la isla por su predecesor, Juan Pablo II, en 1998.

Antes, Raúl Castro dio la bienvenida al Santo Padre, a quien aseguró que "Cuba lo recibe con afecto y respeto y se siente honrada con su presencia".

El mandatario destacó las estrechas relaciones entre la Santa Sede y la isla, basadas en el respeto mutuo y en la coincidencia en asuntos vitales para la Humanidad.

Raúl Castro advirtió que en lugar de la solidaridad se generaliza en el mundo una crisis sistémica, provocada por el consumo irracional en las sociedades opulentas.

"Es cierto que la crisis global tiene también una dimensión moral y que prevalece la falta de conexión entre los gobiernos y los ciudadanos a los que dicen servir. La corrupción de la política y la falta de verdadera democracia son males de nuestro tiempo. En estos y otros temas apreciamos coincidencia con sus ideas", apuntó.

Después del recibimiento oficial en el Aeropuerto Internacional de Santiago de Cuba Antonio Maceo, Su Santidad se dirigió en auto panorámico a la sede del Arzobispado.

A su paso, miles de personas le dieron la calida acogida adelantada desde hace varios días por autoridades religiosas y gubernamentales.

Según el programa de la visita apostólica, Benedicto XVI oficiará una misa y visitará el santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre aquí, ofrecerá otra ceremonia litúrgica en La Habana, y se reunirá con autoridades antes de regresar a Roma en la tarde del próximo miércoles.