miércoles, 6 de octubre de 2010

Otro año y el mismo dolor.



Por María del Carmen Fuentes.

. 34 años del Crimen de Barbados. Los autores del sabotaje al avión de cubana continúan libres

"No puedo perdonar jamás la cantidad de preguntas que se me han quedado sin responder porque me privaron de mi ídolo (...) estamos tan ocupados en multiplicar todo lo que nos enseñó papi que no podemos pensar en el odio, la venganza..." Así dijo Alberto Cremata, director de la Compañía La Colmenita, en el programa televisivo “Con dos que se quieran...”.
Las palabras recientes de quien hablara en su nombre, en el de sus dos hermanos y su madre, con tanto amor y añoranza de su padre víctima del sabotaje en pleno vuelo del avión de cubana CUT-1201 aquel fatídico 6 de octubre de 1976 donde murieron 73 personas, conmueven con la misma intensidad a pesar de haber transcurrido 34 años. El tiempo no cura el dolor.
Como “Tin” (Cremata), el hombre sensible, adorado por los niños, apasionado en el arte, decenas de hijos, hijas, esposas, hermanos, padres y madres sufren cada día por la ausencia de sus familiares. La mayoría integrantes del Equipo de Esgrima que luciría al bajar la escalerilla del avión en tierra cubana las medallas conquistadas en el IV Campeonato Centroamericano y Caribeño de Esgrima de Venezuela; otros como su progenitor eran parte de la tripulación de la nave aérea.
Hoy releer los testimonios, y todo cuanto se ha escrito sobre el más abominable de los actos terroristas acontecidos en América Latina revuelve la indignación al saber impunes a los asesinos que aún no han sido juzgados: Orlando Bosch pasea por las calles de Miami ideando qué nueva atrocidad pueda cometer, mientras Luis Posada Carriles encuentra refugio en el chantaje.
Este ha sido, sin dudas, un dolor nacional sin consuelo. Un dolor que se exacerba cada 6 de octubre y que lo mismo se descubre, no importan los años, en familiares, amigos o en cualquier cubano o cubana esencialmente humano. Algunas ideas y opiniones lo confirman.
Por ejemplo, José León Dueñas, Historiador de Cubana de Aviación, dijo: “Aquella tarde Cuba se hundió en el oleaje de sus propias lágrimas; ningún día como aquel lloramos tan unidos. Barbados dolerá por quienes dejaron de bailar, de jugar, de llorar, de vivir”... “Quizás hoy, gracias a la tecnología y la preparación del personal que trabaja en los aeropuertos del mundo, no se pueda cometer otro acto tan horrendo como el perpetrado contra nuestro avión”.
La periodista venezolana Alicia Herrera, autora del libro Pusimos la bomba...¿y qué?, así ha ratificado:
"Muchas veces me siento como un testigo del crimen, porque a mí Bosch me lo contó todo en un momento de rabia y después lo hizo tranquilamente como un criminal que no siente el más absoluto remordimiento por lo que ha hecho, que no se arrepiente de nada.
"Si fuese necesario que yo testificara ante algún tribunal por esta causa, lo haría con gusto. Yo soy testigo, lo repito. Estos muertos me han acompañado durante 30 años y eso ha marcado mi vida." periodista venezolana Alicia Herrera, autora del libro
En tanto, nuestro Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, en la Tribuna Abierta de la Revolución, en conmemoración del aniversario 25 del crimen de Barbados, en la Plaza de la Revolución, el 6 de octubre del 2001 acudió a los tristes recuerdos:
“Un millón de compatriotas, con lágrimas en los ojos que muchas veces bañaban sus rostros, despidieron de forma más simbólica que real a nuestros hermanos cuyos cuerpos yacían en el fondo del océano.”
La explosión de las bombas en el avión que cayera frente a las costas de Barbados hace hoy 34 años sigue en la historia como un hecho que jamás debió inscribirse. Un hecho que marca el sufrimiento inconsolable de un pueblo, cuya única razón para tanta venganza aupada por los sucesivos gobiernos norteamericanos, tiene sus cimientos en la libertad y la soberanía. Pero eso ellos –los del Imperio- no lo pueden admitir y son capaces de cobrarlo com en Barbados hasta con la muerte.

CRONOLOGÍA DEL SABOTAJE
5 de octubre de 1976: Llega al aeropuerto de Timehri, en Guyana, el DC-8 de Cubana de Aviación que realiza el vuelo CU-455.
6 de octubre de 1976: 10:57 de la mañana (hora local): El avión parte hacia el aeropuerto de Piarco, Puerto España, con 27 minutos de retraso por esperar a una delegación oficial de la República Popular Democrática de Corea. En Trinidad-Tobago, montan los 24 integrantes del equipo juvenil de esgrima de Cuba, ganadores de todas las medallas de oro en el recién finalizado Campeonato Centroamericano y del Caribe de ese deporte y que esa madrugada habían arribado en vuelo de la Pan American, procedentes de Caracas, Venezuela.
15:49 (GMT): La aeronave sale hacia Barbados. Son tomadas las medidas que se aplican desde un frustrado atentado a un avión de Cubana en Kingston, Jamaica: no aceptar carga o correo, ni equipaje sin acompañante; chequear el equipaje de mano y revisar si los pasajeros iban armados, pero el equipo utilizado por las autoridades aduaneras no estaba preparado para detectar sustancias explosivas.
16:21: El vuelo arriba al aeropuerto de Seawell, Barbados. Entre quienes concluyen su viaje se hallan Freddy Lugo y José Vázquez García (nombre falso que dio Hernán Ricardo Lozano).
17:15: Parte la nave con destino a Jamaica. A bordo hay 73 personas, incluidos jóvenes guyaneses que viajaban a Cuba para estudiar Medicina y 10 tripulantes que se encontraban hospedados en Bridgetown, la capital barbadense, debido a la rotación del personal de la aerolínea Cubana de Aviación.
17:23: !CUIDADO! En la torre de control se escucha desde la radio del aparato de Cubana el grito de alarma del capitán, Wilfredo Pérez. FELO, FUE UNA EXPLOSION EN LA CABINA DE PASAJEROS Y HAY FUEGO, informa a este último el copiloto.
La tripulación ha dominado parcialmente la caótica situación. Fue sacado el tren de aterrizaje y tomadas las medidas en el afán de salvar vidas.
En esos momentos, el piloto pierde el control del aparato (una segunda explosión había tenido lugar en el área de los baños traseros). Sin percatarse aún de la nueva complicación, el copiloto le grita:
¡ESO ES PEOR, PEGATE AL AGUA, FELO, PÉGATE AL AGUA!
Con un elevado sentido de responsabilidad humana, el piloto hace girar la aeronave hacia un lado, con lo cual evita que caiga sobre la playa cercana. Desde áreas cercanas a las costas de Barbados, varias personas presencian horrorizadas cómo el avión cae al mar.
7 de octubre de 1976: El Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba informa oficialmente que, de los 73 pasajeros que perecieron, 57 eran cubanos, 11 guyaneses y cinco coreanos.

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